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De izquierda a derecha: Eder, Pablo y Sindy.

Les presentamos la historia de los tres alumnos (estamos haciendo el hueco para el cuarto) que abdujo Grupo W, en este segundo curso de Wescout.

Sindy Salas

Sí, Sindy: un error en su nombre que la distingue de las Cindys del mundo. Estudió Artes Visuales en la UANL pero no le va a los Tigres. Cuando no está diseñando, le gusta fotografíar, dibujar libremente (¿de qué otra manera hay?) y jugar Smash Brothers. A pesar de que comenzó dibujando comics, niega tajantemente ser Otaku; “mi estilo”, recalca tajantemente, “es el cómic norteamericano”. Es autocrítica, no le gusta que a veces que habla muy bajito y la gente no le entiende, sin embargo ya no desespera: “Beto (Garza) -uno de sus compañeros de curso- me ha enseñó las virtudes de la paciencia”.

De su entrada a Digital Invaders comenta: se tomaron muy en serio el nombre de su curso Webscout, en realidad esta experiencia es de verdadera supervivencia, de adaptación. Algo nuevo le ocurrió durante el curso, por primera vez hizo deporte. “Pero soy muy mala jugando basket, hasta Lamparito, el perrito de Caleb (profesor de audio), me quitaba la pelota”

Este lunes entró a trabajar en Grupo W, “Me pusieron a ver hombres”, nos confió con un gesto que no denota del todo la decepción.

Otra cosa diferencia a esta Sindy de las demás Cindys o Sindys del mundo: su capacidad para tener un pie en este mundo y otro en el suyo; no es de extrañar que su frase favorita sea: “La realidad deja mucho a la imaginación”.

Eder Díaz

Seguramente era de esos niños que caían mal, de los que corrían a las matemáticas en lugar de esquivarlas. Por eso seguramente ya “le picaba” al Flash desde la prepa y por eso se metió a estudiar Ingeniería en Computación en el CUCEI de la Universidad de Guadalajara. Le gusta el futbol, le va a las Chivas (lo cual desmiente la primer afirmación) y, en su función de defensa lateral izquierdo, se diseñó un algoritmo: recuperar balón-salir por la banda-mandar centro-regresar. Jugó en el equipo de futbol Grupo W un partido, metió dos goles. “Ya no me llamaron para el otro juego”, comenta extrañado, desconoce que este equipo hasta hace poco era fundamentalmente un equipo que se hallaba más cómodo en el martirio.

Los entendidos dicen que se parece a Afro Samurai, eso le gusta, lo que no le gusta es que dice ser demasiado introvertido, que lo delata el tic de tomarse mucho la cara, el pelo.

Me permito una anécdota para describir el carácter de Eder: Dos veces, DOS, se vino en camión desde Guadalajara, con dos cajas de huevo llenas de bolillos, carnitas y salsas, sólo para que probáramos las mejores tortas ahogadas de México.

Pablo Mercado

Diseñador Gráfico egresado de la Universidad Iberoamericana, tenía una empresa de diseño en su natal Torreón, Coahuila. Empujó todas sus fichas al centro de la mesa cuando le enviamos su invitación para pertenecer al segundo curso Webscout. En movimiento suicida, cerró las puertas de su estudio y aventó la llaves (antes se solían quemar las naves) y se vino a Saltillo.

Quizá las piezas de su portafolios no era tan relevante como la presentación del mismo. Pensamos que era de esos talentos que son sometidos a los designios de sus clientes, que le hacía falta que alguien lo impulsara a retos creativos. No nos equivocamos.

Le cambia la mirada cuando habla sobre sus videojuegos favoritos: Smash Brothers, Quake 2 o cualquiera de Zelda. Los menciona con la mirada fugada del que recuerda las aguas pasadas del nadador constante.

Se critica: “Me preocupo de las cosas más irrelevantes”. Lo que no sabe -o sí lo sabe, pero no lo dice- es que esa preocupación lo hace curioso, con una disposición absoluta a aprender todo el tiempo.

Dos momentos duros durante el curso: en su momento más álgido en la entrega de proyectos finales, tuvieron a bien nacer a las 4 de la mañana sus dos nuevos perritos; luego, durante un reñido partido de basket se lesionó gravemente. Bueno, no tan grave, pero sí se lesionó.