De falta de sinceridad, creemos, no hemos pecado.

Cuando comenzamos el proyecto de la escuela, hace poco más de un año y 4 meses, sólo teníamos claro que nuestro encargo principal era generar talento en materia web. El cómo lo conseguiríamos iría resolviendo en el trayecto de los cursos. Y lo hemos hecho a la manera W: Ante la falta de un programa académico, ante la decisión de negarnos a copiar algún modelo establecido, decidimos aplicar un recurso poco usado: el sentido común. Llegamos a la conclusión de que Webscout, nuestro curso fundacional, viviera tres fases bien definidas: 1. Clases de tronco común por un mes; 2. Clases de especialización; y 3. Proyectos experimentales.

Resuelto eso, las principales interrogantes eran ¿qué tipo de alumnos queremos y cómo los evaluamos?

Queríamos gente creativa, nativa de Internet, que ya tuviera conocimiento previo de algunas herramientas digitales y que viera su futuro dentro de alguna agencia digital. Así lo hicimos en las primeras tres convocatorias, sin embargo, en cada una de ellas, hubo alguien que nos sorprendió y que poco o nada tenía que ver con el “mundo” digital y que, por obvias razones, no podía ser sometida a los parámetros de la dichosa convocatoria.

Dijimos: “pues que entren, sólo puede pasar que se aburran o que enriquezcan el taller”.

Luego, si bien al principio pensábamos que los criterios de evaluación debían ser proyectos a la escala de lo que cotidianamente se realiza en Grupo W (micrositios, banners, aplicaciones), con el tiempo y debido a la tendencia de los estudiantes a aportar ideas y soluciones creativas, se modificaron los parámetros: les dejamos el camino abierto para realizar proyectos que se fueran generando como consecuencia de las clases, o bien, incorporando proyectos personales que se convirtieron en colectivos, o el trabajo con las marcas que apoyan a la escuela. En este último caso, el trabajo debía estar estrictamente orientado a la creación de experimentos propios de un laboratorio de ideas digitales.

Y creemos que vamos bien, y si no, que hablen los proyectos de esta generación por nosotros.

Salvo por el caso de Sketch Or Die, los demás proyectos se hayan en fase de pruebas finales. Cuando todos estén disponibles al 100%, los publicaremos por separado, se darán los créditos finales y los promoveremos para su uso e interacción.

PROYECTO 1: Care Care Pets

Este banner interactivo fue creado como una respuesta de humor al juego de Facebook Pet Society. Se trata de cuidar a una mascota alimentándola con un click en el lugar preciso; sin embargo, hay acciones ajenas a nuestro control que ponen en peligro la vida de la mascota. No contaremos más hasta que el sitio sea liberado porque de otra manera sería un total spoiler.

PROYECTO 2: Angry!

Una aplicación para aliviar la tensión provocada por el peso constante de la rutina. Mediante este ejercicio interactivo presenta dos opciones: se puede acceder al golpeo de algún objeto virtual, o bien, al grito desenfrenado; acciones que tienden a ser liberadoras del estrés más arraigado. Cuado termina la descarga emocional, nos llega un consejo que nos sirve para absolutamente nada.

PROYECTO 3: Wake Me Please

Este sitio exige la interacción de dos personas: uno, el sujeto que será despertado, el otro, al que previamente se le ha encomendado la misión de despertarlo. Para lograr tal resultado, el sujeto 2 tiene a su disposición a siete sonidos posibles, cuya característica en común es su capacidad de total perturbación: cláxon de auto; grito desgarrador; licuadora (que no suena a licuadora); gallo madrugador; mariachi loco; bebé satánico, y solo de aprendiz de guitarra. A despertar a la gente: la maldad está garantizada.    

PROYECTO 4: ¿A dónde van los Globos?

Todos, absolutamente todos, de niños, nos hicimos alguna vez la pregunta de adónde van los globos cuando se nos van de las manos con indetenible camino hacia lejos de nuestra pequeña persona. Quien no lo hizo probablemente tampoco se pregunta dónde termina el Universo y qué hay más allá de él. Los invaders salieron a las calles y le preguntaron a niños dónde creían que iban a parar sus amigos (ni) tan inseparables y queridos (pero no por fugaces). Algunas de las respuestas obtenidas fueron animadas y se podrán ver en el sitio.   

PROYECTO 5. Sketch or Die

En el post anterior contamos, a grandes rasgos, los pormenores del proyecto. En este post sólo informaremos sobre algunas cifras.

Aproximadamente 2,30o peticiones de ilustraciones (Aún cuando se cortaba el flujo para evitar más peticiones sin resolver)

Casi 500 ilustraciones

20,000 visitas únicas en sketchordie.org
3,250 Fans en Facebook
1,500 Followers en Twitter
20,000 Viewers en Ustream
35,000 Visitas en la galería de Flickr
55 Reseñas en blogs
21 Ilustradores invitados