Hace unos días tuvimos la visita de Federico Jordan, arquitecto de formación e ilustrador profesional editorial en la práctica. Con un estilo único que ha ido forjando con el paso de los años su trabajo ha sido publicado en Forbes, Harvard Business Review, The New Yorker, Columbia Jourlanism Review, American Lawyer Magazine y The Washington Post entre otros.

Federico Jordan, originario de Torreón Coahuila es actualmente uno de los ilustradores mexicanos más reconocidos a nivel mundial. En esta ocasión la visita a Digital Invaders más que una conferencia acerca de su portafolio y experiencia, fue una charla de amigos compartiendo a través de su trabajo la inspiración y pensamientos que lo han llevado a transitar “por la libre” y en ocasiones de regreso a “la autopista” en su trabajo de ilustración.

Tamayo, Torres, Wilfredo Lam, Mérida entre otros han influído en Federico Jordan para crear todo en unidad, sus ilustraciones.

Durante la charla narró algunas anécdotas personales, como la razón por la cual no se dedicó a la Arquitectura, ya que después de un intento fallido en la construcción de una casa para una amiga de la familia, hubo algunos cálculos erróneos en la “métrica” de la escalera, lo cual derivó el descuadre del resto de la misma, con lo cual concluyó en aplicar la sabia frase “Debut y Despedida”. También mencionó orgullosamente que fue el propietario del tercer dominio de internet en Saltillo Coahuila por el año de 1993 y el primer cliente de la agencia Grupo W con un proyecto de animación para la empresa Nextel.

En el tema relacionado con en el proceso de su trabajo, se captaron algunas reflexiones y consejos que el Maestro Jordan compartió con los Invaders 6.0 en su visita.

“La composición es muy importante para mí. La ilustración es unidad, debe tener ciertas características y debe clarificar una narrativa. No se  puede trabajar la imagen de ilustración de una forma independiente, debe ser algo que trabaja con un texto lingüístico que genere una narrativa que la connota y denota. La imagen de ilustración tiene una entropía de códigos que puede tener esa movilidad hacia otros significados, hacia otros contextos y tomar otros sentidos”.

“Uno de mis recursos para conceptualizar es no utilizar ningún método en la mayoría de las ocasiones. Utilizo el proceso del arte retórico, el proceso intelecto-inventio-locutio, tratar de responder y refutar mi propio mensaje y así aligerarlo en cuanto a códigos. En mi trabajo hago uso de tropos y figuras, utilizo la prosopopeya, la distorsión, estos recursos siempre están presentes en mi trabajo. Soy más libre, esto lo he ganado en los últimos años”.

“Algunas de las cosas que más me motivan en el trabajo son los textos de Calvino sobre la poesía. Yo los llevo en mi vida y en la forma en que comunico visualmente. Estos elementos que ven en los textos de las Lezione americane (seis propuestas para el próximo milenio) y las cumplen en cualquier actividad creativa será sin duda un éxito. Yo pienso en estos toda mi vida, la ligereza, la levedad, el tener los menos significados, el ser simple, el ser exactos en el lenguaje. El segundo es la rapidez en que sea captado el mensaje en la ilustración, que no tenga ruido la imagen en cuestión de semiótica. La tercera es la exactitud, el lenguaje nos permite decir las cosas de formas muy diversas, de todas ellas sólo una es exacta. Otra es ser múltiple, que tenga multiplicidad. La quinta y sexta, visibilidad y consistencia”.

“Otra reflexión ante lo que veo, lo encuentro en el tzompantli, un antiguo altar donde coleccionaban los cráneos de los perdedores o triunfadores de la guerra, aquellas personas que eran importantes y venerados, ahora se convierten en alguien igual a mí viendo debajo de su rostro descarnado, debajo de esta carne se encuentra alguien similar a mí. Ésto se vuelve el fin último de la ilustración que es generar una empatía con cierto tipo de audiencia”.