Uno de los comerciales que más me han gustado últimamente, y, al parecer, una de las estrellas mercadológicas del reciente Súper Tazón. Cuando Alfonso Guerrero, profesor de Cultura Visual de Digital Invaders me lo mostró tuve dos emociones: empatía y terror. El escalofrío fue causado, casi seguramente, por haber nacido en los setentas y haber aprendido “computación” utilizando número binarios en una Commodore 64.