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Supongamos que alguien esgrimiendo un micrófono (o una grabadora portátil), con voz profunda y cara de interés genuino, nos pregunta de dónde salió la idea de hacer gratuita esta escuela de creatividad en comunicación digital. Podría pasar que tras buscar respuestas en un foco, en un grieta en el techo, en la araña que se va alejando, respondiéramos una respuesta contundente, imaginativa, inspiradora y muy segura de si misma; pero, seguramente, tras un par de segundos, desviaríamos la mirada de los ojos del entrevistador.

Sinceramente la idea nació de dos circunstancias: una salida a muchas dudas para el primer curso y un muy buen reportaje de la revista GQ (para que vean que muchas veces las respuestas también están muy en la superficie). Si les interesa conocer los detalles, ya redactaremos algo al respecto el 4 de mayo, fecha en que comenzó el proyecto.

Para pronto, una de las maneras en que nos podemos allegar de recursos sin cobrarle a los alumnos, es mediante el programa Adopta un Invader, donde, en pocas palabras, se le pide a las agencias de publicidad que inviertan en talento egresado de la escuela, pago con el cual nosotros, de manera revolvente, abrimos una beca a otro joven talentoso, en un curso próximo.

Sinceramente no ha sido tan difícil el poner de acuerdo a varias agencias, pero quien dio el primer paso fue nuestro amigo Romeo Márquez, de la agencia interactiva Gelattina. Su premio: Germán Radillo, quien, al parecer es una buena semillea en tierra fértil.

Gracias.