1992. Estados Unidos de América. 11:45 am:

El alto índice de popularidad de la administración de George Bush (padre), basado -oh sorpresa- en las guerras contra oriente medio-, hacía pensar que lo haría repetir un nuevo periodo como presidente de EU. Nunca se dio cuenta de la astucia del equipo de comunicación del candidato opositor: un jóven colorado y carismático, que determinó enfocar su campaña, hablándole al estadounidense de a pie con argumentos simples. Uno de sus asesores de campaña colocó una cartulina con varias frases-mantras que debían recordarle al joven Clinton las líneas de argumentos que debía seguir. Una de esas frases, la segunda, voló de esa cartulina y cayó a las aceras: “Es la economía, estúpido”, frase que mutó en muchas vertientes y que sirvió para tumbarle el puesto al padre del maligno.

En 2010, Logorama de François Alaux y Herve de Crecy, ganó el Oscar en la categoría de mejor cortometraje animado. Son 17 minutos de una historia al estilo del viejo Hollywood, contada por marcas y logos. Si bien no tiene un trasfondo de crítica ante éstas, es inevitable reflexionar sobre este realidad donde vivimos rodeados por mensajes comerciales pero que, también, nos facilitan y alegran la vida a través de sus patrocinios. Todo tiene un precio en la vida, se suele comentar. Al elegir un camino tenemos que pagar el precio de no seguir el otro. ¿Cuál es el que queremos pagar? ¿Cuál nos cuesta menos? Es la publicidad, estúpido, alguien me diría para dejar de preguntarme tanta cosa y me señalaría la pantalla donde un click me separa de este buen video. Disfrute: