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El pasado fin de semana escuché una discusión sobre la existencia del destino o sobre si uno va construyendo el suyo a partir de sus acciones y metas. No hubo consenso.

Garrick Hamm, presidente de la D&AD (la institución altruista de creatividad por excelencia) compiló parte de los primeros trabajos de directores de arte, fotógrafos e ilustradores que después se convirtieron en leyendas, del orden de Dave Trotts y Alan Fletcher. Dijo en su presentación, palabras más, palabras menos: “Hasta ellos empezaron en algún lugar, a veces con trabajos vergonzosos”.

Cuenta que cuando pidió los trabajos solicitó que fueran lo más honestos posibles. Recibió piezas que, si bien carecían de calidad, tenían alguna chispa que luego prendería la turbina hacia el olimpo. Con eso estaba tocando el punto de que lo más importante radica en que la gente jamás se rinda, que tiene que tomarse su tiempo en encontrar qué lo hace único.

Al final, no pude decir en esa plática polémica que todos nacemos con el destino de ser únicos, sino que para eso hace falta construirlo poco a poco o terminar siendo como todos.

Para ver los trabajos

Si no conocen los nombres de los creativos, por favor conjugen el verbo google.